Turqouise marilyn

Turqouise marilyn

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Soledad



Vengo a visitarte amigo, esto es una visita indefinida. Estas fueron sus primeras palabras después de años de ausencia, -bienvenida- le dije con un poco de asombro, una amiga que frecuentaba demasiado ahora parecíamos unos extraños. Ella entro sin maletas y yo la deje entrar sin ninguna objeción, mi casa se encontraba vacía y yo se suponía saldría en media hora por mis tías que venían a pasar las vacaciones. Ella se sintió en casa pero yo le advertí, -no puedes quedarte al menos no mientras este la visita, si mi madre te ve ¡me mata! Ella sonrío y dijo –no te preocupes nadie tiene que verme- ella abrió el refrigerador y empezó a comer –sabes que te recibo pero no puedes dormir en mi cama, pues tendré visitas y no creo poder esconderte, pero tampoco te puedo regresar- ella volvió a sonreír y subió las escaleras tan campante como siempre, jamás había pisado mi casa pero se movía con tanta naturalidad como si yo mismo hubiese subido brincando las escaleras, se acostó en mi cama y cerro los ojos, -huele a ti, extrañaba este olor- yo me sonroje y camine en mi cuarto de un lado al otro y por unos segundos me perdí observando su bella figura mientras se asomaba por la puerta que daba a mi closet, es lo suficientemente grande para que yo y mi familia vivan aquí, tienes un gran lugar vacío, con ropa pero vacío. Las rejas de mi casa sonaban al abrirse, el silencio invadió el cuarto y toda la casa por unos segundos –¡tienes que esconderte, entre la ropa de mi madre!- escuche el viejo coche estacionarse en la cochera, el silencio se volvió a apoderarse del cuarto, las puertas se abrieron y se escucho el murmullo, luego las puertas cerrarse el mormullo se detuvo y después de un rato volvió. Eran muchas voces. Mas de las que se acostumbraba mi casa, sin duda mi madre traía a la visita que yo olvide, baje a recibirlas y a comer. Después de una hora fui a ver como se encontraba en el closet – te traje un poco de comer, al rato platicamos- cerré la puerta y baje. Para la noche mucha gente quería dormir unos en cuartos otros en la sala, mis primos en mi cuarto, en mi cama mi primo y yo. Cuando todos dormían yo fui al closet pero no vi nada –a simple vista pareciera que no estoy ¿verdad?- yo busque atrás de la ropa y la encontré, tal como la primera vez que la vi, inocente y bella, sorprendida pero ahora yo me preguntaba ¿habré sido yo el sorprendido? ¿Acaso era yo el inocente? Por mas que la viera ahora yo ya no era ese mismo joven, aquel que estaba siempre lleno de felicidad, la tome de la mano y nos escabullimos a la cocina, con la luz apagada cenamos o mas bien le di de comer lo que había sobrado de la cena y después platicamos en la sala siempre pendientes de ruidos y de personas que bajaran, mi primito se encontraba en esta pero jamás se levanto, que suerte.


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